viernes, 1 de junio de 2012

A cada problema una solución - 2.Gatos

MI gato orina en toda la casa


 



El problema del marcaje en gato es muy común y sus causas pueden ser muy diferentes. Por esta razón es indispensable consultar a un veterinario experto en conducta para que pueda diagnosticar la causa exacta del problema e indicar las correctas soluciones. No obstante existen algunas actuaciones que pueden favorecer la aparición de este problema o ayudarnos a que no se presente.
En general los especialistas aconsejan utilizar bandejas no tapadas, con bordes no muy altos, arena no perfumada y de tipo aglomerante y que la bandeja esté en un lugar tranquilo, lejos de ruidos o de lugares de paso. El número de bandejas deberá ser uno más respecto al número de gatos. Nunca la bandeja deberá ponerse cerca del comedero.
Si el gato empieza a mostrar el problema, podría depender de diferentes factores. La primera cosa será descartar problemas del tracto urinario inferior del gato, muy comunes en esta especie, con un chequeo completo al veterinario. A veces animales mayores pueden tener más problemas en orinar, no llegar a la bandeja a tiempo o no conseguir entrar por dolores o artrosis.
La castración solo será efectiva en caso de marcaje sexual y será inútil en los demás casos.
Una causa frecuente de micción inadecuada en el gato doméstico es el estrés debido a un ambiente con pocos estímulos o a la introducción de cambios de rutinas, de personas, otros animales u objetos. Estos cambios el gato puede reaccionar de forma inesperada y también con micciones inadecuadas. Por esta razón otro consejo sería de introducir los cambios ambientales de forma progresiva, consiguiendo que el gato se acostumbre poco a poco a estos cambios. Puede ayudar el uso de feromonas sintéticas, sustancias que naturalmente tranquilizan al gato y suavizan la percepción de los cambios de ambiente por su parte.
El manejo del ambiente es muy importante para que el gato esté “a gusto” con él. Introducir juguetes, distracciones, acceso a un ambiente tridimensional (montar estanterías o que el gato pueda trepar), será muy útil para que el gato pueda desarrollar sus comportamientos naturales. Por supuesto respetar su intimidad y su carácter ayudará a que se sienta a gusto con nosotros y su ambiente.   


¿Qué hago si rasca donde no debe?



La conducta del gato de rascar es una conducta normal. Es un tipo de marcaje visual, por la presencia de los arañazos, y olfativo, por la deposición de feromonas producidas por las glándulas interdigitales del gato. Como se trata de una expresión natural del comportamiento del gato es necesario que pueda desarrollar esta acción, aunque en casa puede ser molesto para los propietarios. Siempre debemos reservar un sitio para que el gato pueda rascar: en comercio existen rascadores especiales para gatos que llevan olores especiales para que el gato rasque en ellos. Pero, si el gato ya se ha acostumbrado a otro substrato, por ejemplo el sofá, podemos conseguir que deje de hacerlo con un poco de paciencia y constancia.
Algunos propietarios consiguen resultados rascando ellos mismos la superficie que quieren que su gato rasque. Afirman que el gato imita esta acción y en un tiempo aprenda. Quizás este sistema funcione en algunos casos con gatos pequeños si cogemos su patita y rascamos ligeramente como si fuera un juego, pero en muchos casos puede tratarse de coincidencias y realmente este método de “imitación” no se ha contrastado científicamente.
Un método eficaz es mover el rascador a la zona en la cual el gato ya está rascando, por ejemplo el sofá. Podemos hacer que el sofá sea menos “deseable” cubriéndolo con un sustrato que no guste al gato, por ejemplo un plástico que haga mucho ruido. Si encima el rascador está rociado con un líquido que contenga catnip, una hierba que les gusta mucho, quizás conseguiremos que el gato prefiera rascar donde debe. Es importante que el rascador se ponga en una zona tranquila que el gato perciba como suya, cerca de su cama, por ejemplo.
El secreto está en probar y probar. Nunca mejor dicho: cada gato es un mundo y le puede gustar una superficie más dura o más blanda, de tejido o madera, horizontal o vertical. Conocer bien a nuestro gato significa también aprender a aceptar sus pequeñas “manías”. En este sentido la raza puede influir. Si se trata de un gato grande e fuerte, quizás debamos proporcionarle un rascador bien anclado o de madera. No hace falta comprar uno de los rascadores aparatosos en comercio: podemos confeccionar uno en casa, cuidando de todos modos que el rascador no se rompa en astillas, en el caso de madera, o mimbre, y que esté bien sujeto a la pared o de forma que no se mueva cuando el gato rasca. 

La pesadilla de ir al veterinario




Por muchos propietarios la sola idea de tener que llevar a su gato al veterinario es causa de estrés. Y no solo por ellos, si no también para el gato se transforma en un verdadero trauma. El resultado es que muchos gatos no son llevados al veterinario para los controles rutinarios y en muchas ocasiones este hecho hace que algunas enfermedades puedan pasar desapercibidas y que los gatos lleguen al veterinario cuando la enfermedad ya ha avanzado.
Con unos pequeños trucos podemos cambiar esta situación y hacer que nuestros gatos puedan disfrutar de una medicina preventiva sin estrés.
En primer lugar, como en muchas ocasiones, es importante empezar desde casa con una buena educación y socialización con el transportín. Este “objeto misterioso” que solo sale cuando se va al veterinario debe transformarse en un “inseparable amigo” para el gato que aprenderá a verlo como un lugar seguro.
Podemos conseguirlo en cuatro pasos.
-          Utilizar el transportín más adecuado. En comercio hay diferentes tipos, duros, con puerta extraíble, que pueden abrirse desde delante o en la parte superior,  blandos, en forma de bolsa… Utilizaremos el tipo que más nos guste, a nosotros y a nuestro gato;
-          Uso del transportín. Lo usaremos como un lugar seguro para el gato, en el cual podrá descansar, alejarse cuando quiere y en el cual se encontrará protegido de todos los estímulos que no le gustan;
-          Acostumbrar el gato al transportín: Lo pondremos en un lugar tranquilo, a poder ser, un poco elevado del suelo, pero que no pueda caerse. En principio lo dejaremos abierto para que el gato pueda entrar y salir libremente. Si vemos que no lo hace podemos remover la tapa y empezar más poco a poco. Pondremos en ello una manta suave y atractiva, jugaremos con el gato cerca o dentro del transportín, lo rociaremos con feromonas que tendrán un efecto tranquilizador, premiaremos con comida cuando entra espontáneamente y podemos completar nuestro “plan” poniendo dentro sus juguetes favoritos. Una vez que lo vemos más “a gusto” con su transportín, podemos empezar progresivamente a cerrar la puerta y premiarlo si se queda tranquilo.
-          El último paso será llevarlo de paseo en coche: lo haremos muy despacio, empezando por llevar el transportín al coche cubierto por una toalla o una manta. Lo fijaremos al asiento trasero con el cinturón de seguridad. Aumentaremos progresivamente el tiempo de permanencia del gato en el coche, introduciendo pequeños paseos `progresivos y, cuando vemos que el gato está más cómodo, llegando finalmente al veterinario.   


¿Se puede entrenar un gato?


La respuesta es “si”, pero a pacto que nos armemos de paciencia y empecemos con un gatito muy joven. Como cualquier otro animal, los gatos aprenden que una acción puede tener una consecuencia positiva o negativa. De ahí que, premiando los comportamientos deseados, podamos lograr que los gatos puedan aprender trucos útiles en su educación. Una cosa importante que podemos enseñar aun gato es que al tocar nuestra mano tendrá una recompensa. Los gatos tienen la tendencia a acercarse si les tendemos la mano para olernos, así que utilizamos este comportamiento natural y lo reforzamos con premios. Podemos armarnos de una comida apetitosa, tipo lata o algo que le guste mucho al gato. Cada vez que nos toca la mano con su nariz, le premiaremos. Este comportamiento puede ser útil si queremos llamarlo para que venga, si, por ejemplo está haciendo algo que no debe o se ha metido en una situación peligrosa o simplemente si queremos que entre en su transportín.
El secreto está en non hacer sesiones demasiado largas - cinco minutos serán suficientes – y cambiar de ejercicio si vemos que el gato se aburre.
Una de las formas en la cual podemos entrenar a nuestro gato es el clicker. Podemos armarnos de una cajita que emite un “clic” y cada vez que el gato hace bien un ejercicio clicamos y recompensamos.
Entrenar al gato no solo es una forma de establecer relación más estrecha con él, si no de estimularlo a solucionar problemas y no aburrirse y estresarse.
Además, como hemos visto, el gato se estresa mucho si tenemos que llevarlo al veterinario. Con este sistema podemos entrenarlo a que acepte el transportín como un juego y que las visitas al veterinario sean menos estresantes.

En este vídeo podemos ver la doctora Sophia Yin entrenando dos simpáticos gatitos...


Cuidado con los cambios en casa…

casa-gatos2


Los gatos son muy sensibles a todos los cambios que pueden ocurrir en casa.
Son animales muy territoriales y necesitan tener control sobre su ambiente para sentirse seguros.
Reaccionan sobre todo a cambios de olor, de mobiliario, mudanzas, introducción de un nuevo animal o llegada de un nuevo miembro de la familia.
También pueden reaccionar negativamente a cambios en su rutina, como por ejemplo si los propietarios se van de viaje, cambios en casa debidos a nuevos horarios de trabajo, modificación de las normales interacciones que tenemos con él.
Así que cuando queremos introducir uno de estos cambios, debemos cuidar que se realice lentamente, dejando que el gato se vaya acostumbrando a él. Evidentemente no todos los gatos son sensibles de la misma forma y reaccionan con comportamientos diferentes que a veces pueden ser inesperados. De todos modos si pensamos que en poco tiempo algo va a cambiar en nuestra vida y puede afectar al gato, es importante tomar algunas precauciones.
Si nos mudamos, podemos acondicionar un ambiente para el gato, para que sea una zona segura, con sus juguetes, su manta favorita, un difusor de feromonas y posiblemente sin mucho ruido. Podemos darle la oportunidad de acostumbrarse al nuevo ambiente, olores y ruidos y, cuando esté más relajado, podemos dejar que explore el nuevo territorio. Lo mismo podemos hacer si se trata de un nuevo miembro de la familia: las presentaciones deben ser graduales. También si se trata de un nuevo gato, es importante dejar las interacciones para después. En estos casos hay protocolos diferentes de reintroducción en los cuales los gatos se van acostumbrando mutuamente el uno al olor del otro, dejando por última la interacción visual.
Las reacciones más comunes a los cambios pueden ser.

-Anorexia nerviosa: puede ser peligrosa en el gato si está en ayunas prolongada porque puede afectar gravemente al hígado. En este caso proporcionaremos al gato una comida que le guste mucho y lo confinaremos en una zona segura. Si sigue sin comer tres o cuatro días es importante consultar un veterinario.

-Agresión redirigida: se trata de una reacción del todo incontrolada: el gato no puede identificar la causa del estrés y reacciona agresivamente hacia la primera cosa que tiene a tiro, que puede ser el propietario, otro animal de la casa o un desconocido. A veces se trata de ataques muy violentos y en estos casos lo mejor que podemos hacer es eliminar la causa del estrés y cerrar el animal en un sitio tranquilo con poca luz hasta que se calme. Una vez instaurada la reacción se deberá introducir el estímulo muy progresivamente si es necesario, aunque estos casos son muy complicados de solucionar.

-Micciones inadecuadas o spraying: se trata de una reacción de estrés en la cual el gato, machos o hembras, depositan su orina en superficies verticales con una típica postura de cola levantada. Debemos diferenciar este comportamiento de un comportamiento de marcaje sexual que solo se realiza en presencia de otros gatos. En este caso puede ser una reacción de estrés y también se debe individuar la causa y eliminarla o ir acostumbrando al gato.

-Estereotipias: una de las más comunes en un gato con reacción de estrés es el lamido excesivo de zonas como el abdomen y la cola. El gato se lame hasta que la zona se quede depilada e irritada. Debemos diferenciar este proceso de reacción psicológica de procesos dermatológicos primarios e intentar volver a situaciones de tranquilidad y rutina, más cómodas para el gato.

Como hemos visto el gato puede reaccionar al estrés con comportamientos diferentes que pueden ser evitados con un poco de prevención y, una vez instaurados, pueden necesitar la intervención de un profesional etólogo que estudie el ambiente y el gato y tome las medidas adecuadas que en muchos casos serán de tipo ambiental, eventualmente suportadas por medidas farmacológicas.

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